jueves, 21 de agosto de 2008

Responde tu, de Nicolas Guillen

Hoy nos ha robado el enemigo un nuevo soldado... otro que se va porque no soporta las privaciones a que nos someten esos mismos cuyas huestes va a aumentar... a él, por el cariño inmenso que le profeso, porque sé que nunca podrá ser completamente feliz bajo otro cielo, porque no soy yo la que ando perdida... le dedico este poema de Nicolás Guillen, que musicalizara Pablo Milanés:

Responde tú, de Nicolás Guillen

Tú que partiste de Cuba
responde tú

dónde hallarás verde y verde y azul y azul
palma y palma bajo el cielo,
responde tú.

Tú que tu lengua olvidaste
responde tú
y en lengua extraña masticas
el "well" y el "you"

cómo vivir puedes, mudo
responde tú.

Tú que dejaste la tierra
responde tú
dónde tu padre reposa bajo una cruz
dónde dejarás tus huesos
responde tú.

Ah desdichado!, responde
responde tú

dónde hallarás verde y verde y azul y azul
palma y palma bajo el cielo,

Responde tú...

jueves, 7 de agosto de 2008

Seguirás siendo mi niño, de Mario Palestro C.

Un poema que quisiera haber escrito yo....

Seguirás siendo mi niño

Y cuando yo muera
seguirás siendo mi niño

Y cuando tengas tus hijos
seguirás siendo mi niño

Y cuando te digan abuelo
seguirás siendo mi niño

Y cuando el aire y el agua
sean solo recuerdo
seguirás siendo mi niño

Seguirás matando mis tristezas con tu risa,

Y cuando acabe tu vida,
cuando tus ojos estén cansados
toma los míos de la tierra
porque
seguirás siendo mi niño

Y cuando tus nietos
sólo se acuerden por tus fotos
yo estaré junto a ti

Y seguiras siendo mi niño

Autor: Mario Palestro C.

Lo que me faltará, de Rosa C. Báez


Nunca veré un cuadro
de Van Gogh:

No me sonreirán los ojos tristes
de la Monna Lisa,
ni correrá entre mis dedos
la cálida arena que besa los pies
de la Esfinge.

Nunca se llenarán mis ojos
del estallante verde azul de Macchu Picchu,

Ni te besaré en el Puente
de los suspiros
en una Venecia susurrante y dormida.

Todo me faltará,
mas no tu beso,
ni tu mirada reflejando
las oscuras aguas
de la bahía de Cojímar.

Me basta.

21 ene 03 (Cuando era feliz e indocumentada...)

viernes, 25 de julio de 2008

Felicidad, de Félix Contreras

Anoche, en la madrugada habanera, un programa de radio entrevistaba a mi querido amigo Félix Contreras, que daba lectura a su poema Felicidad... me apresuré a pedírselo para compartirlo con ustedes...

Felicidad

Felices los que saben vivir solos
Los que conviven con un televisor
Los que domestican la noche entre cuatro paredes

Los que salen y no olvidan la llave
Y no se quedan en la calle

Los que se divorcian mil veces
Y se enamoran otras mil veces

Los que van a la bodega y no olvidan la libreta
Los amigos del bodeguero el carnicero
que cocinan y no queman la cazuela
Los que saben comer solos

Los que comparten todo con ellos mismos
Los que hablan con un perro o un gato
Y espantan la soledad y son felices
Los que le da igual el día o la noche
Dentro o fuera de la casa

Felices los que nunca esperan a nadie
Ni una llamada telefónica
Ni un aviso del cartero
Ni un toque a la puerta

Los que duermen en cama ancha
Los que lo hacen en cama estrecha

Felices ustedes los felices
Que les importa poco este domingo
Este domingo triste
Tan triste
Como todos los domingos

Tan tristes como este domingo de hoy.

Foto: R. C. Báez, Campismo Los Cocos

sábado, 28 de junio de 2008

Ya no estará tu nombre, Atahualpa, de Rosa C. Baez

Ha muerto, asesinado, un joven que soñaba con hacerse médico en Cuba, y en su memoria he escrito estos versos:

Ya no estará tu nombre, Atahualpa...

Ya no estará tu nombre en un aula en la ELAM

No responderás ¡presente! ante el pase de lista…

No estará tu sonrisa compartiendo horizontes

Ni habrá un medico nuevo en tu pueblo aymará

Pero estarás disfrutando cada nueva victoria

Porque aunque te hayan matado

No podrán asesinar tu sonrisa

No mataran la primavera de tu pecho

No detendrán la marcha

De tu pueblo y mi pueblo

Porque desde ahora, Atahualpa de Viedma,

Vas trazando senderos

Vas sembrando esperanza

Vas junto al Che

¡¡Por siempre!!


La historia completa en http://cubacorajeyvalor.blogia.com/2008/062901-ya-no-estara-tu-nombre-atahualpa.php

jueves, 26 de junio de 2008

No te salves, de Mario Benedetti

.
No te quedes inmóvil al borde del camino

no congeles el júbilo

no quieras con desgana

no te salves ahora

ni nunca.

.

No te salves

no te llenes de calma

no reserves del mundo

sólo un rincón tranquilo

no dejes caer los párpados

pesados como juicios

no te quedes sin labios

no te duermas sin sueño

no te pienses sin sangre

no te juzgues sin tiempo.

.

Pero si

pese a todo

no puedes evitarlo

y congelas el jubilo

y quieres con desgana

y te salvas ahora

y te llenas de calma

y reservas del mundo

sólo un rincón tranquilo

y dejas caer los párpados

pesados como juicios

y te secas sin labios

y te duermes sin sueño

y te piensas sin sangre

y te juzgas sin tiempo

y te quedas inmóvil

al borde del camino

y te salvas

entonces
no te quedes conmigo

lunes, 16 de junio de 2008

A MI PADRE LO VEO..., de Winston Orrillo

Un poema de mi hermano de luchas Winston Orrillo, que me apropio para dedicar a mi padre por el dia de todos los padres; en la foto, mi padre vela el juego de mi hijo:

A MI PADRE LO VEO..
.

A mi padre lo veo entre el escombro
de tanta y tanta vida cicatera.
Su rostro ya no tiene los arcanos
que alguna vez mis ojos columbraran.

Todo se está volviendo más sencillo:
este claro lenguaje de mi origen
y la risa rosada de mi madre.

Tantas casas y voces y penumbras
¡y la misma distancia nos abruma!

Nunca pude acercarme a quien me diera
con sus brazos antiguos el encargo
de vivir estas horas, este día.

¡Qué lejos estuvimos -y apretados-
en la misma morada, padre mío!
Tú en las brasas ariscas de un oficio
que, fulmíneo, tenaz, te cercenaba;
y el poeta, imantado, mientras tanto,
sí, tan lejos del viento que te hería.

Alguna vez, a veces, conversamos:
ya no recuerdo, padre, en qué dialecto.
¡Nuestras voces, jamás, zarparon junto
bajo el agrio sistema de los lobos!
Sin embargo, de lejos, yo atisbaba
que mis pasos, contigo, discurrían.

¡Cuántas veces viví lo que viviste:
desempeñé tu oficio y tus caídas!
Yo sentía que el viento me llevaba
a tu intacto rincón reconocido.

Esta voz, esta frente, estos agravios,
eran tuyos, totales, sin ambages.

El espejo del alba y sus barajas
devolvía a mis ojos tu semblante:
tus carencias que entonces comprendía
anudadas a mí, sin duda alguna.

Por todo lo que entonces no dijimos
hoy comienzo a solfear de esta manera.

WINSTON ORRILLO
Lima, 1968
Del libro "Orden del día", publicado en la Editorial Losada, de Buenos Aires, en 1968.