sábado, 11 de junio de 2011

Asimetría del milagro

Jorge Luis Fariñas, poeta y pintor cubano, querido hijo de mi entrañable amiga Juana García Abás:
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Asimetría del milagro

Roca madre, tú sostienes la sangre;
genio del agua, tú separas las almas del cuerpo;
flor de loto, tú encierras la fórmula,
abriendo las palabras que faltaron al comienzo.
Pero tú, pacto de cenizas que nos contemplas,
déjanos el viento en la recámara,
no te lleves el silencio;
protégenos, que no sea mucho el esplendor,
que en el vacío busquemos otras manos,
y que podamos llorarnos todavía.

viernes, 3 de junio de 2011

Sencillamente la mejor prueba de amor

ELLA está gravemente herida

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Él le trae comida y se ocupa de ella ...

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La vez siguiente que él regresa con comida, se da cuenta de que ella está ya muerta ...

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Él trata de moverla, quiere que reaccione; pero todo es inútil ...

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Él no se conforma, se para a su lado y grita con todas sus fuerzas para que ella despierte y se mueva...

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Finalmente, viendo que ya no puede reaccionar, se para a su lado gritando su desolación...

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Se dice que las fotos de estos dos pájaros han sido tomadas en la República de Ucrania, donde el pájaro trata desesperadamente de salvar a su compañera...

Millones de personas se emocionaron al ver estas preciosas fotos en Europa, en América y en todo el mundo... 

Se dice que el fotógrafo cedió estas fotos por un precio módico a un periódico famoso de Francia, y todas las copias del periódico fueron vendidas el día en que se publicaron.

  EL AMOR NO SE TRATA DE ENCONTRAR A ALGUIEN CON QUIEN VIVIR
SINO DE ENCONTRAR A ALGUIEN CON QUIEN NO SE PUEDE DEJAR DE VIVIR

sábado, 21 de mayo de 2011

Chau poeta (dos años sin Benedetti)

Hoy, 17 de mayo, se cumplen dos años de la muerte de Mario Benedetti. Vaya desde aquí mi homenaje. Podría haber elegido multitud de textos, pero dadas las circunstancias, he optado por homenajear al tiempo a todas y todos aquellos los que están/estamos luchando para que el futuro sea un poco menos negro que el que nos han planteado. Va por usted, maestro. 

No te rindas…

No te rindas, aún estás a tiempo
De alcanzar y comenzar de nuevo,
Aceptar tus sombras,
Enterrar tus miedos,
Liberar el lastre,
Retomar el vuelo.
No te rindas que la vida es eso,
Continuar el viaje,
Perseguir tus sueños,
Destrabar el tiempo,
Correr los escombros,
Y destapar el cielo.

No te rindas, por favor no cedas,
Aunque el frío queme,
Aunque el miedo muerda,
Aunque el sol se esconda,
Y se calle el viento,

Aún hay fuego en tu alma
Aún hay vida en tus sueños.
Porque la vida es tuya y tuyo también el deseo
Porque lo has querido y porque te quiero
Porque existe el vino y el amor, es cierto.
Porque no hay heridas que no cure el tiempo.

Abrir las puertas,
Quitar los cerrojos,
Abandonar las murallas que te protegieron,
Vivir la vida y aceptar el reto,
Recuperar la risa,
Ensayar un canto,
Bajar la guardia y extender las manos
Desplegar las alas
E intentar de nuevo,
Celebrar la vida y retomar los cielos.

No te rindas, por favor no cedas,
Aunque el frío queme,
Aunque el miedo muerda,
Aunque el sol se ponga y se calle el viento,
Aún hay fuego en tu alma,
Aún hay vida en tus sueños

Porque cada día es un comienzo nuevo,
Porque esta es la hora y el mejor momento.
Porque no estás solo, porque yo te quiero.
No te rindas 

(Mario Benedetti)

Publican el Testamento Literario de Benedetti


bdtti.jpgEl escritor uruguayo Mario Benedetti agotó hasta el último aliento de vida entregado a la creación literaria y a su compromiso cívico. Antes de morir, cuando las enfermedades habían mermado severamente sus facultades, se dedicó de lleno a terminar la que sería a la poste su obra póstuma, "Biografía para encontrarme", libro con sesenta y dos poemas inéditos en el que están sus obsesiones más intimistas, su fervor por la justicia y su postura ante lo que ya veía inminente: su propia muerte.

Benedetti murió el 17 de mayo de 2009 en su casa de Montevideo, y con una larga vida de exilio, persecución y compromiso a su espalda. Su vida la reflejó en su obra, en la que incursionó en el cuento, la novela, el teatro, el ensayo y la poesía, quizá el género por el que más le recuerdan sus lectores que lo erigieron en el poeta del pueblo.

Alfaguara, el sello que publicó los últimos libros del autor de La tregua, publica dos años después de su muerte el que ya se considera el testamento literario de Benedetti, uno de los escritores más queridos y leídos de Iberoamérica.

En los sesenta y dos poemas está la vida y el alma del poeta, desde su búsqueda insaciable del amor, la llegada de la melancolía, la rabia por la injusticia, la soledad, la nostalgia, el desarraigo, la represión o la simple evocación del ritmo candente de las olas del mar. Así como su compromiso con los valores de la izquierda, su defensa de un mundo más justo desde esa visión libertaria que heredó de sus interminables luchas contra las dictaduras militares que lo persiguieron por medio continente.

Entre los poemas inéditos hasta ahora figuran “Pies de patria”, “Resumen”, “Hartura”, “Valores”, “Mis calles”, “Crepúsculo” y “Mirar el mar”.

Como el que dice:
¿Y qué dirá el Después, después de todo?
tengo la impresión de que sus brazos
empiezan a cerrarse.

Y es ahora mi muerte meridiana
la que en silencio está diciendo ven.
Pero yo me hago el sordo.
 

UNEAC, 20 de mayo

Tomado de Boletín [AlasCUBA especial]: de mayo a junio

jueves, 7 de abril de 2011

Hoy todos somos periodistas

 En homenaje al aniversario del asesinato de Carlos Fuentealba el 4 de abril de 2007: ¡Presente!

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Hoy jueves santo
No le lavaron los pies no cenó cordero no cenará jamás
Tampoco lo arrestaron este jueves
Ni lo matarán mañana

Un tiro bastó para dejarlo muerto hoy
Y murió por nosotros

No lloramos por la muerte del Salvador.
No estará María Magdalena al pie de la cruz con la pena arrodillada.
No hay cruz en el Calvario
Hoy todos somos el Calvario

Hoy todos llevamos la cruz
La de la bronca la impotencia la tragedia vivida escuchada contada leída
La de un compañero muerto por la policía
La policía es el poder, el de antes el de ahora el de siempre. El poder.

Hoy señalamos escribimos descubrimos gritamos marchamos
Hoy todos a la calle contra el poder
Hoy todos denunciamos
Hoy todos sabemos que Carlos Fuentealba murió por nosotros

Sin ser viernes sin que lo arrestaran sin que le lavaran los pies sin que cenara
Hoy somos todos periodistas

No callaremos la muerte del maestro
No de Belén. Maestro de Neuquén. De nuestra entraña.
No callaremos la muerte del maestro

Hasta que llegue el momento de descansar
Hasta la Victoria.


Marta Speroni – Buenos Aires –Argentina
Jueves 5 de abril de 2007


lunes, 24 de enero de 2011

Lo que no se escribe

Por José Botto, mi amigo el Gato de los Texados...


Hay palabras que no se escriben
aunque el papel sangre
en un alma desgastada
buscando refugio en el cielo

Letras invisibles
clamando por escapar
de un suplicio ajeno
en donde ya no existe palpitar

Versos que no se dan
guardados en la tormenta
en un corazón
sangrando por la paciencia

Hay momentos vacíos
como el cuarto de un hotel
rodeado de pasadizos
en la soledad del ser

Cimientos incomprensibles
en la búsqueda del ayer
donde las palabras quedan
absorbiendo el que hacer

Hay belleza invisible
en el mundo de las hadas
donde lo existente se hace intangible
sembrando el campo de ilusión

miércoles, 22 de diciembre de 2010

Gustavo Eguren, un modo de ser sutil

Quizá Eguren no recordara ya a la delgada jovencita, recién graduada de la Escuela Nacional de Técnicos de Biblioteca, que literalmente se bebía sus palabras en cada encuentro, en cada conversación, en cada almuerzo, en cada jornada de trabajo productivo que convocaba nuestro común centro de trabajo, la Biblioteca Nacional. Quizá no recordara nuestro encuentro muchos años después, en los jardines de la UNEAC... pero ella nunca lo olvidará. Gloria a tí, maestro y gracias por el amor por la literatura que me inculcaste. 
Gustavo Eguren, un modo de ser sutil Por Pedro de la Hoz

No sé qué habría dicho Gustavo Eguren al leer estas líneas. O quizás sí: "No es para tanto". Son muchos los testigos de su excesiva modestia. El caso es que acabamos de despedir a un escritor que manejó, con claves muy propias y certera puntería, uno de los géneros literarios más difíciles, el cuento; que compartió su experiencia sin pedir nada a cambio; que divirtió a los lectores; que supo corresponder al aire de su época. 

Para los no enterados habrá que decir que Eguren murió el último fin de semana a los 85 años de edad, luego de sufrir, como se dice, una larga y penosa enfermedad. Su ficha biográfica da cuenta de su nacimiento en Isla de Pinos (hoy Isla de la Juventud) en 1925, de su niñez en la España de sus padres, de su temprana afición por la escritura mientras estudiaba el Bachillerato en Pinar del Río, de su egreso como abogado en la Universidad de La Habana en 1950. Por esa época formó parte de la dirección de la revista Pinar del Río y del semanario Extra del Lunes. Antes del triunfo de la Revolución,desempeñó diversos trabajos y solo había publicado dos cuentos.

Entregado por completo a la Revolución, se desempeñó como diplomático y trabajó posteriormente en el Consejo Nacional de Cultura y en la UNEAC. Allí dio a conocer en 1967 su primera novela, La robla, especie rara con la experiencia española en el trasfondo.
Pero, sin lugar a dudas, fueron sus cuentos los que mostraron al narrador de pura estirpe. El relato largo En la cal de las paredes y las piezas de Los lagartos no comen queso dictaron el tiempo y el tono humorístico de Eguren, que se expandió hacia la picaresca en la novela Las aventuras de Gaspar Pérez de Muela Quieta y se enroscó hacia las posiciones más sutiles en Los papelillos de San Amiplín y La televisión acaba con todo.

En medio de esa producción apareció un libro sobre el cual tendrá que volverse una y otra vez: La siempre fidelísima Habana. Posiblemente no haya otra obra de tanto rigor y amor documentado a la ciudad. 

Quedan los títulos de Eguren, la fineza de su prosa, el sentido del equilibrio de la palabra. Pero también su don de gente, amable trato, cultura acendrada, honda cubanía. 

http://www.granma.cubaweb.cu/2010/12/22/cultura/artic02.html